Unir música e imágen

(Danza en el Juego de la Oca en el Camino de Santiago, Logroño)

Descubrí que en casos de dudas y vida agetreada de arquitecta, lo que más me hacía sentirme yo misma y sin dudar era el baile. Además,  me permitía estar contenta en un 100%, sin discernir entre cuerpo y mente. La formación gráfica y musical, aparentemente inconexas, pues uno va al conservaotorio o a la escuela de artes, se unen de una manera liberadora en el baile. Es dibujo con el cuerpo gráfico al compás de la música.

Así que eres músico e ilustrador. ¿Músico? Sí, músico también. Como aprendí con los compañeros de Youssouf Koumbassa, cuando sabes tocar un ritmo bailas mucho mejor. El ejemplo es el del zapateo de un bailarín flamenco. Es otro instrumento más de la canción.

Al igual que los músicos, al bailar unes la cabeza y la mente. Y como dice Graciela de Río Abierto, el baile es sabiduría pura, pues no está somentido a ninguna presión social.

Todo eso me lo daba el baile! A partir de este descubrimiento hay un largo camino para conseguir redirigir todas las fuerzas centrífugas y centrípetas de la vida, hasta conducirse al baile. Al ser un camino emprendido como adulta es mucho más difícil. Mayor el reto, mayor la satisfacción.

Baile, juego entre cabeza y mente.

Baile, sea usted mismo. Nadie baila como usted.

Baile, una la música con la imagen.

Baile, ninguna otra persona puede hacerlo por tí.

Baile y olvídese de todo.

Y aquí les dejo con la entrevista de Scott delaHunta, bailarín e investigador de la danza.  Gracias al periódico de La Vanguardia:

Tengo 54 años. Nací en Nuevo Hampshire y vivo en Berlín. Soy bailarín e investigador de las artes. Estoy soltero y sin hijos. Soy de izquierdas. ¿Política? Calidad de vida para todos, incluido el acceso a las artes. No soy creyente. El baile es algo definitorio de la especie humana

.

Desde cuándo bailamos?
Desde el principio.

¿Y eso cuándo es?
Estamos en el útero materno… y semeja ya una danza. Tomamos el metro, entramos en un supermercado o caminamos por las calles… y diríase una coreografía.

¿Sí?
He filmado una confluencia de calles desde lo alto: es fascinante el sinuoso encaje de los movimientos de los individuos, sus velocidades, ritmos… ¡Trenzan una coreografía sofisticadísima, una hermosa danza colectiva!

En tal caso, danzan también los planetas, y los soles.
Visto así, podemos decir que ¡todo baila!

¿Bailaban más nuestros antepasados?
Hay pinturas rupestres de danzantes de la prehistoria, hace 30.000 años. ¡El baile es un rasgo definitorio de la especie humana!

¿Bailan los animales?
Se mueven, y pueden moverse de modo rítmico o sincopado, pero eso no es bailar, por lo menos según mi definición.

¿Y qué es bailar, pues?
Es una reflexión sobre el propio movimiento. Bailar es tener conciencia de estar bailando. Implica todas las capas del cerebro: la reptil, la mamífera y la racional.

¿Puede decirse eso de todas las artes?
Juega la intención, la voluntad de interpretar o recrear una realidad, crear algo nuevo.

¿Cuándo empezó a bailar usted?
Yo quería ser veterinario y me atraía la ciencia, pero me matriculé en un curso de interpretación… y descubrí el mundo de la emoción, empecé a disfrutar del movimiento…

¿Y se hizo bailarín?
Sí, empecé a integrarme en piezas de baile, coreógrafos…, pero sin dejar de indagar y reflexionar sobre el baile intelectualmente.

¿En qué sentido?
Neurocientífico por un lado e histórico por otro: me he especializado en el estudio del baile durante el siglo XX.

¿Cómo evolucionó el baile en ese siglo?
Al compás de las demás artes: de la música, la pintura, la arquitectura, el cine, la literatura… ¡La danza expresa el latido humano al igual que lo hacen todas las artes!

¿Bailar es un fenómeno más biológico que cultural, o al revés?
El contexto sociocultural es determinante, según veo. Reducir el baile a una mera dinámica neuronal no puede explicarlo todo.

¿Qué une al vals y al breakdance?
El contexto social. Hoy, bailar vals supone una habilidad social para una amplia franja de la población, mientras que bailar breakdance implica la pertenencia a una cultura popular juvenil y callejera.

Pero todo es bailar.
Y es relación: el vals se basa en la pareja y el breakdance suele pasar por el dúo.

Y entre un baile tribal y lo que hacemos en las discotecas, ¿qué hay?
Rehúyo las comparaciones fáciles, por imprecisas y desviadas. Hay que indagar en los motivos que subyacen en cada caso.

¿Cuáles son los hitos en la danza del siglo XX?
La revolución de Merce Cunningham y John Cage, mediado el siglo: romperán con la narrativa convencional, apartan del bailarín la responsabilidad del relato. Luego Pina Bausch reintroducirá la emoción narrativa. Y ahora tenemos muchas escuelas de danza y pocos coreógrafos influyentes.

¿Hacia dónde se encaminará la danza?
Es un enigma, y más con los recortes de subvenciones para cuerpos de danza.

¿Quién ha sido el mejor bailarín?
Ha habido varios bailarines cuya presencia individual resulta reconocible por algún rasgo singular: Mijaíl Baryshnikov, Fred Astaire… ¡son presencias únicas! Pero no podría elegir a uno solo de ellos.

¿En qué consiste bailar bien?
Los mejores bailarines son los que saben retroalimentar lo emocional con lo intelectual, y viceversa. Otra cosa son las audiciones, los castings…

¿Qué quiere decir?
Es decisorio el criterio del director de reparto: elige a los que juzga más interesantes para su coreografía en proceso de montaje.

¿Y qué piensan los rechazados?
No que bailan mal, sino que no era su momento. Al buen bailarín le conviene una mentalidad abierta, curiosa, inventiva, seguir experimentando y no detenerse.

¿Qué expresa un baile?
No únicamente emociones, también pensamientos, ideas: el proceso creativo puede convertir una idea en un movimiento, en un cuerpo moviéndose con pericia.

¿El baile como forma de comunicación interpersonal?
La neurociencia sabe que nos usamos mutuamente para pensar, igual que nos usamos para bailar. ¡Las llamadas neuronas espejo están en la base del aprendizaje!

¿Cómo?
Son neuronas especializadas en imitar gestos, movimientos, sonidos… de la persona que tenemos enfrente. Y así es posible aprender y entendernos. El baile es una vía.

¿Ha visto bailar a Xavi o a Iniesta?
He visto una filmación sobre Zidane durante un partido de fútbol: ¡toma decisiones a cada segundo para moverse! Un futbolista es una especie de bailarín, se lo acepto.

¿Y un partido de fútbol es una gran coreografía?
También se lo acepto: una sofisticada coreografía que puede proporcionar una intensa sensación de belleza.

Baile y parkinson

Scott conjuga emoción y pensamiento, baile y ciencia, arte y razón: es un teórico del baile y a la vez un bailarín que analiza su propia experiencia, tal como ha explicado en CosmoCaixa. Una vez me dijeron que para sentirme mejor conmigo mismo me convenía bailar, y es verdad que bailar reconecta cuerpo y mente, que cosquillea y masajea alguna porción del cerebro para nuestro bienestar. Investigaciones clínicas certifican que bailar amortigua la mordedura neuronal del parkinson, y que los centros motores y cognitivos del cerebro están hermanados, y que los niños aprenden más y mejor si bailan: ¡no estaría mal incitar a nuestros hijos al baile, y hacerlo desde el Ministerio de Educación!

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